Elecciones en Ciencias de la Información (II)

Por Fernando Quirós

Cuando un decano promete llevar adelante un proyecto que él mismo denomina “su proyecto” y fracasa por causas solamente a él atribuibles lo ético es no presentarse a la reelección. Vale lo mismo para aquel que ha sido su ideólogo y estratega. Jorge Clemente era el decano y Ángel Luis Rubió su profeta. Sin embargo, fue reelegido en 2021 gracias a su lista de PDI y a la candidatura estudiantil Plural, que le preparó su vicedecano Cristóbal Fernández.

Ahora, aquí los tenemos, a Clemente y a Rubio, ocho años después, formando un tándem para invertir sus papeles: éste como sucesor designado, aquel como ideólogo y muñidor de su candidatura. Y, como si nada hubiese ocurrido, el candidato nos cuenta en su programa que va a llevar a cabo una “modernización de los planes de estudio” de nuestra facultad. Hay que tener cuajo. Contemos la verdad de todo esto y que tomen buena nota los electores.

EL NIÑO CAPRICHOSO

 Como ha quedado dicho,Jorge Clemente Mediavilla, se presentó a las elecciones de 2017 con una propuesta que él mismo calificó como su proyecto estrella y a la que denominó pomposamente Nuevo Mapa de Titulaciones. Dicho mapa comprendería, los tres grados existentes (Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas); a los que se añadiría un nuevo grado marcadamente tecnológico y cuya denominación inicial fue la de Grado en Comunicación y Medios Digitales; trece másteres oficiales (cuatro de nueva creación) y dos programas de doctorado.

El proyecto debería ser aprobado y elevado a la UCM y a la ANECA en bloque, completo. No se contemplaba la posibilidad de ir elevando a los organismos superiores competentes, aquellas titulaciones sobre las que se lograse un acuerdo y dejar para un momento posterior aquellas en las que no fuese posible. Todo o nada. Era su proyecto y era lo que quería imponer y a los demás nos tocaba aceptarlo. Y, cada vez que no podía avanzar como él quería, se comportaba al modo del niño caprichoso que, como es el dueño de la pelota, se va y se la lleva a su casa si no le dejan ganar.

 Se crearon múltiples comisiones y subcomisiones, en teoría, para que toda la facultad participase de tan magna reforma. Había una subcomisión de Periodismo y otra de Comunicación Audiovisual y Publicidad y RR,PP y, curiosamente, una para el nuevo grado que trabajaba separada del resto. El factótum de esa comisión era Rubio y nunca se quiso que en la subcomisión de grados (donde estábamos los directores de los cuatro departamentos) se conociese su trabajo. Al final, de lo que se trataba era de un trágala, de una imposición desde arriba que nos relegaba a todos los demás al papel de comparsas.

A lo largo del primer mandato de Clemente, la contestación por parte de los departamentos, las secciones departamentales y las unidades docentes fue clamorosa, sobre todo al nuevo grado diseñado por Rubio. Para 2023 la reforma integral de las enseñanzas de la facultad estaba embarrancada. El famoso proyecto estrella no tenía ni pies ni cabeza y era profundamente acientífico. Y, además, se había pretendido imponer la reforma cerrada y desde arriba. Para colmo, el Real Decreto 822/2021, obligó a Clemente y a Rubio y al resto de su equipo a reconocer, con la boca muy pequeñita, su fracaso y a realizar las reformas que este decreto exigía para 2024 y 2025, mediante un modifica, por usar términos anequianos, de los planes en vigor, aparcando el famoso Nuevo Mapa de Titulaciones. ¡Casi siete años después! Aun así, el decano dijo sin ruborizarse que, mientras se reformaban los planes existentes de acuerdo con el Real Decreto, su proyecto solo estaba aparcado. Pero, ¿cuál era el verdadero propósito de esta reforma? ¿qué fue lo que el tándem Clemente/Rubio se vio forzado a aparcar?

LA AGENDA OCULTA: REDUCIR PERIODISMO A LA MITAD/REDUCIR AL MÍNIMO LO “NO ESPECÍFICO”

La reforma de los departamentos de la Complutense que, en 2017, llevó a cabo el rector Andradas supuso, en Ciencias de la Información, la reducción de los cuatro departamentos de Periodismo existentes a dos, y permitió el cambio de nombre de los dos de Comunicación Audiovisual y Publicidad y RR.PP, que pasaron a denominarse “Teorías y Análisis de la Comunicación” y “Ciencias de la Comunicación Aplicada”. Resulta increíble, pero así lo aprobó la Junta de Facultad y así lo aprobó el Consejo de Gobierno de la UCM. Este cambio va más allá de un simple renombre. Indica, en detrimento de Periodismo, que el acercamiento científico al campo de la comunicación teórica o aplicada es cosa exclusiva de estos departamentos. El proyecto del Nuevo Mapa de Titulaciones, tenía, el objetivo de reducir el peso de Periodismo en la facultad (es el grado con mayor número de alumnos, con mucha diferencia). Prueba de ello es que desde la cúpula dirigente empezó a manejarse la posibilidad de cambiar el nombre al centro, que debería pasar a llamarse Ciencias de la Comunicación. Al tiempo, el proyecto del Grado en Comunicación y Medios Digitales, podría suponer que Periodismo fuese fagocitado, máxime si se tiene en cuenta que ese nuevo grado debería compartirse con los otros dos departamentos. No por casualidad, los ideólogos del proyecto, con Jorge Clemente y Amgel Rubio a la cabeza, hablaron, sin tapujos, de la necesidad de reducir los grupos docentes de Periodismo, a la mitad (de 8 a 4), apoyándose en una supuesta caída sostenida en el grado de satisfacción de los alumnos y en la demanda de matriculación.

Al mismo tiempo, comenzó a hablarse, también, de que el peso de las secciones departamentales y unidades docentes en el plan de estudios era excesivo y que, por no ser sus materias específicas de Ciencias de la Información, deberían reducirse a los mínimos marcados por la ley para las asignaturas de humanidades y de otras ciencias sociales. En otras palabras: reducir Periodismo y hacer una limpieza de materias no específicas, porque, aunque históricamente se vinieran impartiendo en la facultad desde su fundación, “no eran de la casa”.

Con esos mimbres se pretendía iniciar el proceso de reforma. La consecuencia fue el plante de los departamentos de Periodismo y las enérgicas protestas de las secciones departamentales y unidades docentes que, además fueron excluidas de todas las subcomisiones creadas para la reforma.

EL PRINCIPIO RECTOR

En la Subcomisión de grados, a propósito de a qué departamento debería asignarse una asignatura, escuché de labios del decano esta aporía, “Comunicación es propio de los Grados en Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas, mientras que Información, lo es del Grado en Periodismo (sic)”. Quedé estupefacto. Acababa de descubrir el hilo conductor, él principio rector,  de esta reforma de los estudios de mi facultad. Indignado, respondí: «NO, ese criterio no es científico. La Información es el proceso y la Comunicación el resultado.”. El decano, impasible, continuó dirigiendo la reunión, sin darse por enterado. Poco tiempo después el departamento de Ciencias dela Comunicación Aplicada propuso introducir una materia denominada “Estudios culturales”. Pregunté entonces si estaban refiriendo a la línea teórica de la escuela del mismo nombre y pude comprobar por las respuestas, que nadie sabia dicha escuela. ¡No conocían el paradigma dominante de la investigación en comunicación!

UN PLAN DE ENSEÑANZAS ACRÍTICAS, DISEÑADO PARA SERVIR AL MUNDO EMPRESARIAL

Los objetivos del mapa de titulaciones, según el primer documento de trabajo, que se públicó, eran: mayor acercamiento a la realidad profesional, sin abandonar los principios que deben definir la enseñanza universitaria: fundamentos teóricos sólidos, actitud crítica y autocrítica y universalidad. Pero, oído el decano, era fácil suponer que el objetivo principal era articular una oferta de titulaciones de acuerdo, sobre todo con las empresas. Es decir: formar promociones técnicamente hábiles, pero sin importar mucho la esencia de lo que debe ser una enseñanza universitaria de calidad. Desde luego, visto el pensamiento del decano, compartido por su equipo y por sectores no depreciables de la facultad (encantados con el proyecto), formar comunicadores para la libertad, era poco menos que inútil, por ideológico. Tal cual.

UNA PREGUNTA FINAL A LOS ELECTORES

¿De verdad creen que se puede tener de decano al ideólogo de un proyecto demencial, por el que nos querían convertir en una academia de márquetin y/o en un centro de formación profesional que no tenía rigor ni científico ni académico y cuyos promotores deberían volver a cursar el bachillerato?